Astrología Psicológica
Gracias a esta herramienta se miran todos los potenciales de la persona en cualquier ámbito de la vida, desde el más físico al más trascendental o espiritual.
Sentir y apreciar la conexión invisible entre las cosas es reconocer que también nosotros somos un universo influyente. Si queremos ser actores y no meros espectadores, se nos hará necesario establecer un orden y unas importancias en ese flujo de influencias que podrían ser infinitas.
La astrología nos ayuda a poner claridad y un orden para entender los fenómenos de la vida que se nos escapan continuamente. Nos aporta un sistema de comprensión metafórico y a la vez real. Muchas veces nos adentramos porque estamos cansados de la explicación de que las cosas pasan por azar, debido a que ahí se nos cierra la posibilidad de poder hacer algo. Y aunque nos demos cuenta de que “hay gato encerrado” no por ello acabamos de entender la estructura interna de los acontecimientos. Debemos agradecer a nuestros ancestros con su gran aportación en el campo de la astrología como de la psicología, ya que en una sola vida sería muy difícil llegar a tal desarrollo de conocimiento y sabiduría con la que ahora podemos disfrutar.
Con el estudio de la astrología tampoco se trataría de tener un mapa exacto del futuro, cosa que resulta imposible, y si fuera así la vida perdería creatividad al igual que nosotros interés. Su estudio nos muestra una forma de entender el universo que luego nosotros lo acercamos a nuestras cosas concretas, resultando ser una mirada adaptativa y sabia dispuesta a ayudar. El reflejo de multitud de aspectos funcionando en un solo ser también pudiera leerse desde el pensamiento sistémico como si fuera un principio vivo demostrando todas sus necesidades de expresión y desarrollo hacia la vida.
La carta natal la interpretamos a partir de observar el simbolismo de sus formas, dibujos y colores, que aluden a energías, emociones, ideas, patrones, fuerzas… y a la vez nos habla de las relaciones entre todo ello y la calidad de esa interacción. Cualquier elemento de la vida vendría reflejado por alguna expresión del lenguaje de este diseño mandálico. Pero son nuestras ganas de ir más allá de la superficie queriendo encontrar sentido a las cosas lo que
hace que ese lenguaje nos pueda nutrir realmente. El astrólogo terapeuta necesita aunar inteligencia y sensibilidad, así como todo el bagaje de conocimiento hecho durante la vida. Todo ello se pone al servicio para poder acoger en palabras esa inspiración concreta del momento. El cliente siempre mostrará un potencial particular en su carta. Y cada vez que revisamos esa misma carta astrológica de nuevo se generan nuevos significados a la vez que el cliente se va desplegando en su vida. Tanto la astrología como la mirada sistémica son unos buenos maestros para ir alejándonos de las preconcepciones si queremos atender a lo que hay tal como es.
Será en el encuentro entre consultante y astróloga/o, mediante la comunicación, donde se mirarán los aspectos que han sido desarrollados y cuáles aún no, cuales los vive con consciencia o cuales son vividos desde el entorno o circunstancias de la vida. Entender la filosofía de la astrología como sistema es clave para hacerse cargo de todo el conjunto lo más unificadamente posible.
La astrología también contribuye a espejarnos. Mirarnos desde fuera da la oportunidad de poder mejorarnos e ir a por una mejor versión de ti misma/o. Con ese espejo también averiguamos que hay de nosotros en continuo movimiento y que es lo inmanente que permanece. También nos permite observar nuestras partes internas, aquellas que están en consonancia y se ayudan, las que están enfadadas entre ellas y rozando continuamente, o las que ni se miran entre sí y ni se reconocen.
Para la astrología psicológica lo que verdaderamente importa es lo que podemos aprender de uno mismo para que las cosas se muestren de una forma más comprensible y amable, y a eso lo podríamos llamar evolucionar debido a que aprendemos a no culpar al exterior si antes no conocemos lo que somos. El viajar por la vida se podría comparar con la sensación de viajar sobre una espiral, donde nunca puedes estar en el mismo punto anterior aún viviendo de vez en cuando momentos de resonancia con algo o mucho de lo vivido. El cómo reaccionamos a las circunstancias, externas e internas, son la clave para observar que el viaje por la vida se nos hace menos angosto y más claro.
La cualidad de un arquetipo siempre se mostrará en un grado y con velos
de un color diferentes para cada persona. Ahí recae el misterio de lo invisible o la fuerza creadora que emana del centro del mandala: que nos hace siempre diferentes. Después de un autoconocimiento tenemos más capacidad de balancear y equilibrar nuestras vivencias contradictorias, acercándonos a quien verdaderamente somos, ese centro que se expande y se contrae con un ritmo que vamos sintiendo nuestro.
A nivel terapéutico la aportación del pensamiento sistémico puede dar mucha luz a la hora de actuar. Los arquetipos expresados por unos símbolos en el dibujo expresan un tipo de relación sistémica entre ellos. Qué cobrarán vida cuando el dueño de la carta natal exprese su experiencia ayudando a concretar la información que se le puede ofrecer y que solo es para él. Todos tenemos nuestras dificultades que vamos integrando o rechazando a lo largo de la vida. De la misma forma nos comportamos con respecto a nuestras habilidades y riquezas, abrazándolas o rechazándolas. Muchas veces cuando anhelamos la transformación pero no se llega a visualizar, es apropiado hacer un ejercicio simbólico sistémico, más fenomenológico, para darle más poder a lo que se pretende modificar, comprender o evolucionar del presente.
Joseph O’Conor y Ian McDermott, conocedores de la PNL y escritores en los 90 de: Introducción al pensamiento sistémico, hacen una revisión y actualizan la mirada sistémica de la que se venía hablando desde la ciencia desde principio de siglo XX. Este enfoque influye o empodera tanto a la psicología humanista, a las terapias de familia, como a la astrología también. El pensamiento sistémico es práctico, porque todos estamos constantemente rodeados de sistemas. Cada persona es un sistema que vive en un mundo de sistemas, el cuerpo, la persona en su completitud, la familia, el clan, la cultura, el país…. Su aplicación a la terapia de constelaciones familiares busca patrones profundos más allá de lo que se ve como incidente independiente. Es una forma para identificar repeticiones, patrones y fidelidades familiares que nos restan energía inconscientemente y su objetivo es que el sistema se equilibre y el individuo sea más libre para descubrir sus propios potenciales.
La astrología según esta explicación, también es un sistema formada por
partes interrelacionadas, de forma que cada una cumple una misión para la otra; fuerzas en interacción dinámica que en último término colaboran o tributan para un determinado objetivo. El ser humano con todas sus características es el centro de la interpretación del sistema que conforma una carta astral, el centro de ese universo. Es a la persona a la que hay que escuchar teniendo en cuenta los indicadores de su carta natal para aportar luz, y sabiendo que el mapa no es el territorio.
Hay que saber que las partes están interrelacionadas y no se excluyen, aunque a veces pareciera haciéndonos sentir con no se que tipo de neurosis. Un individuo se mueve entre las necesidades personales, relacionales, sociales y transpersonales; y es un arte casar y darle sentido a todas esas fuerzas en cada momento. Reconocer esa necesidad de la mirada interna, de todos los patrones o fuerzas para que sean reconocidos, nos hace sentirnos bien con nosotros y empezar a amarnos, todo un camino de vida del artista humano.
De forma poética ese equilibrio interno lo visualizamos como el reflejo de la tierra y el cielo en nosotros, o como el encuentro entre las leyes materiales y las inmateriales. Y el hecho de ver y entender estéticamente como funciona en el mandala astrológico nos acerca a hacer nuestra una de las leyes más universales: cómo es adentro es afuera y como es arriba es abajo. Hemos de ser conscientes que el roce de la vida y sus obstáculos muchas veces nos hará perder la estabilidad, esa claridad que poseen los niños de forma natural para vivir experiencias profundas sin sentirse ridículos y exponer su intuición libremente.
Por ejemplo, la energía de Aries, siendo el signo más personal, necesitará de una comprensión más global a modo de ánimo, que le vendría de la energía anterior de Piscis. De esta forma podría tener un instinto al servicio del espíritu, aunque no sea del todo consciente ni mental el proceso.
Entendemos así como la energía Ariana no está sólo al servicio de cumplir sus objetivos más personales y momentáneos, que quizá sucedería cuando el niño ha crecido en un ambiente donde se desconecta de su sabiduría mágica. ¿Os suena? El bebé actúa rápido y sin pensar cuando su cuerpo o su emoción demandan algo, y no ha de pasar por ningún proceso mental para que ese ser sepa. Esa sabiduría viene de una buena conexión instinto e intuición, Piscis y Aries, final y principio en un nuevo comenzar continuo. Viene con nosotros y nos habla de lo unido que están los finales y los principios y viceversa.
Mi experiencia como consultora de astrología también me indica que no es suficiente a veces sólo dar tu interpretación verbal, sino que muchas veces ayudará a la persistencia en la memoria del cliente que le haga fácil interpretar alguna cuestión importante del dibujo de su carta natal. A veces ayuda darle sentido al lenguaje visual y plástico relacionándolo con su significado.
Muchas veces la consulta al astrólogo no será suficiente con una visita, sobre todo si lo que se quiere es profundizar sobre uno mismo o sobre un tema en particular. La capacidad de atención de una persona empieza a disminuir más allá de una hora y media. Cuando la consulta tiene ejercicios experienciales y terapéuticos éstos también pueden agotar a la psique si duran más de una hora. Esta otra faceta es cuando el cliente quiere mirar y transformar aquellos patrones internos que siente desubicados.
Muchas veces pensar que necesitamos ayuda para entender un tema de nuestra propia vida nos hace sentir desempoderados. Pareciera que estamos necesitados o que le demos el poder a otra persona que sabe más de nosotros sobre nosotros mismos. O sencillamente nunca encontramos un momento. La cuestión es darnos cuenta si constantemente vamos hacia lo urgente o también atendemos las cosas importantes de nuestra vida.
Ir hacia la vida es reconocer con humildad nuestra complejidad y que necesitamos hablar abiertamente sobre todo aquello que nos preocupa con alguien neutro, fuera del círculo personal.
Aclaremos una cosa, evidentemente somos nosotros los que sabemos más sobre nosotros mismos. Aun así en muchos momentos parece que se nos olvida el poder que tenemos de crear y auto regenerarse. Otras veces sí que tenemos curiosidad como ser humano para que nos expliquen cosas sobre nuestros potenciales y nuevos puntos de vista, o que nos describen los escenarios posibles del año en curso. Eso no quiere decir que se sepa más sobre el cliente. Solamente es aunar puntos de vista, desde la experiencia interior de la persona, y desde el exterior con patrones abstractos, simbólicos pero universales, que confluyendo también en nosotros dan forma a nuestra realidad. Conociéndolo se nos abren unas grandes ventanas a nuestro universo.
Gracias a esta herramienta se miran todos los potenciales de la persona en cualquier ámbito de la vida, desde el más físico al más trascendental o espiritual.
A partir de la filosofía sistémica y las constelaciones familiares se mirará que está generando desequilibrio en la expresión de la vida.
Nos ayuda a ordenar o modificar patrones que en la persona han quedado inconscientemente anclados, frenando la evolución con nuestro tiempo y necesidades presentes.
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